GoodGuide, la buena guía …

Posted By on 9 abril, 2012

Ahora, querido lector, le propongo que dé un vistazo a uno de los sitios internet que refleja mejor lo que creo que pasará con los procesos de evaluación de los objetos de uso cotidiano en el futuro. Se trata de la GoodGuide, una de las iniciativas más interesantes de los últimos tiempos en el campo del consumo. Hace unos cuantos años, Dara O’Rourke, una profesora de la Universidad de Berkley compró una crema hidratante para su hija que dejó la cara de la pobrecita como un mapa. Dara, que había trabajado en un montón de proyectos del tercer sector y en el Banco Mundial, pensó que las informaciones que los fabricantes dan los productos no son suficientes para evaluarlos con objetividad, y que muchas veces no tenemos elementos objetivos y científicos sobre los que basar nuestra elección. Se juntó con unos compañeros suyos de la Universidad, especialistas en química orgánica y salud, y empezaron a construir un proyecto que con los años ha tomado una gran dimensión. Se trata de evaluar los productos corrientes, los que se venden en los supermercados, desde un punto de vista científico, teniendo en cuenta tres factores que son cada día más importantes para los consumidores: Salud, Medio Ambiente y Sociedad. Y como lo hacen? Pues en Good Guide trabaja un equipo de científicos que analiza en detalle todos los componentes del producto y hacen una evaluación desde el punto de vista de su impacto en la salud. También evalúan si el producto tiene en cuenta en su proceso de fabricación y consumo los aspectos de sostenibilidad medioambiental y si la empresa es responsable socialmente, es decir, hace algo por el entorno de personas que tratan, desde los trabajadores hasta en las comunidades donde tiene impacto directo. En la web www.goodguide.com podemos ver que hay productos que suspenden de forma flagrante, como una loción “English Leather After Shave For Men” que da en la evaluación de la salud un cero bien redondo, ya que contiene varios componentes peligrosos para la salud, o como los helados de la marca Godiva, que sacan un 1,6 sobre 10 por su proporción de grasas saturadas. La responsabilidad respecto al medio en los procesos de aprovisionamiento, fabricación y comercialización también son evaluados a nivel de la compañía fabricante, subcontratados y comercializadores, de manera que tenemos una nota de comportamiento ambientalmente responsable. En Estados Unidos, el número de usuarios que utilizan Good Guide crece como la espuma, y se cuentan por millones. Para hacerles fácil el trabajo, han desarrollado dos aplicaciones bien interesantes. Una permite bajar el programa de evaluación al teléfono móvil “espabilado” (supongo que es una mala traducción del smartphone), de manera que cuando vamos al supermercado podemos enfocar la cámara al código de barras  y aparecen automáticamente en pantalla las notas del producto. También es posible bajar una aplicación en el ordenador que permite evaluar los productos a medida que se hace la compra por internet. Desgraciadamente, los productos evaluados son básicamente americanos, y en Europa aún no funciona. Como vemos, especialmente después de los pobrecitos resultados de la Cumbre de Durban, en los Estados Unidos conviven dos posiciones bien antagónicas: mientras que muchos políticos – la mayoría-no hacen nada por el desarrollo sostenible y responsable, surgen iniciativas como ésta que encuentran fondos de inversión privados dispuestos a financiarlas. Y Good Guide es un ejemplo fantástico de estos Estados Unidos América los que aún podemos aprender muchas cosas, a pesar de todos los pesares.

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