Los políticos: trabajo y consumo

Posted By on 23 octubre, 2012

Trabajo y consumo son las dos caras de la misma moneda. Ya lo decía Arend en “La Condición Humana”: en la sociedad industrial trabajar y consumir, o sea, trabajar para consumir a nivel individual y consumir para poder trabajar a nivel agregado, son las piezas fundamentales de la existencia contemporánea, tal vez enajenada. Dentro de este círculo me impresiona ver como los buenos políticos, de manera general, trabajan de forma casi permanente, sin fines de semana ni muchas vacaciones, ganan mucho menos de lo que ganarían en un puesto de responsabilidad similar en el sector privado y están expuestos a “saltar” del trabajo de forma fulminante sin demasiadas contemplaciones.

Además deben asumir responsabilidades de  tipo técnico para las que no suelen estar preparados, dado que los técnicos del sector privado no tienen estímulos para ir a la política, más allá de una vocación más o menos difusa de servicio público o de ganas de figurar. Yo creo que todo esta mal pergeñado. En la administración pública debería haber una clase de funcionarios bien pagados, sin prebendas vitalicias pero blindados respecto a los caprichos de los políticos que sólo buscan colocar los del partido. Una ENA (Ecole National de Administration) nos iría bien en Cataluña. Los políticos deberían orientar, pero no ejecutar.

Debería ser menos pero mejor pagados. Bastante mejor pagados, para ser precisos. Que trabajen menos pero con más sentido, sin perder el tiempo en esta histeria actual, mezcla de política sin rumbo y mala gestión (deshacer lo que han hecho los de antes) que caracteriza la vida política. Y consumir más. Deberían tener más tiempo libre para estar con quien quieran – con la familia por ejemplo – y ahorrar menos y gastar más. Disfrutarían más de la vida y tomarían mejores decisiones. Y de paso, muchos dejarían de caer en la tentación del que trabaja como un burro y cobra como un asno: corromperse por dinero, que suele acabar en consumo efímero y ostentoso.

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