Nuevas formas de consumo y fiscalidad

Posted By on 27 agosto, 2013

Actualmente están creciendo como setas nuevas formas de satisfacer necesidades viejas. Por ejemplo, si voy de viaje puedo ir a un hotel o bien hacer un pacto con alguien que quiera hacer el viaje inverso o intercambiar la casa. Si quiero ir tres días en Berlín puedo ir a un hotel o pagar por una habitación que he reservado a través de una web. Si necesito un coche lo puedo alquilar, pero también puedo pedirle a un “amigo” a través de una web que me lo deje. Al final, tengo una solución igual de conveniente y me ahorro dinero, ya menudo, tiempo. Consumo colaborativo, intercambio de bienes sin transacciones monetarias, autogeneración de servicios y bienes que en la economía industrial son aprovisionados por el mercado, he aquí lo que está creciendo y crecerá.

La desestabilización del sistema es inmediata. Los que hacen negocio con la forma tradicional de satisfacer la necesidad (los hoteles, por ejemplo), se quejan de competencia desleal, y hacen valer su rol de colaboradores del Estado para abortar el crecimiento de estas formas de satisfacer necesidades Por cierto, siempre me he preguntado por qué narices debo dejar una identificación cuando voy a un hotel. No la dejo cuando voy a un restaurante … o al fútbol. Actualmente el sector hotelero está presionando a la administración contra los formatos de alojamiento on-line. Pronto nos harán pagar una licencia fiscal para alquilar cuatro días un cuarto que no usamos en nuestra casa …

Es evidente que las nuevas formas de consumo que salen del mercado tradicionalmente regulado ponen sobre la mesa nuevas realidades. La primera es que a crecer las formas de consumo que no generan tributación los impuestos indirectos tenderán a ser menos importantes, a no ser que los sigan subiendo, lo que aún incentiva más salir del mercado regular. La segunda es que para compensar la bajada de impuestos indirectos deberán incrementarse las tasas por prestación directa de servicios y deberá también de incrementar la cantidad de recursos que salen de tasar la renta y el patrimonio. Y si esto no es posible, no quedará más remedio que proseguir un régimen bien severo a los gastos del Estado. Que es lo que segurá pasando, no lo dudemos.

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